
Hoy hemos salido de Bangkok para Camboya de mañana temprano… Sobre las 6:00 andaba despierto y a las 7:00 estaba sentado en el café en donde compré los tickets… Sobre la 8:00 ha llegado un tipo gritando “Camboya, Camboya”… Era el que recolectaba a la gente para el bus… Durante el camino he conocido a Paar, un sueco algo tímido y a una pareja de australianos que trabajaban enseñando inglés en Bangkok… El autobús ha ido recogiendo gente por toda una ruta en la ciudad y hemos salido algo tarde… En el camino he dormitado de lo lindo…
A la llegada a la frontera de Camboya han comenzado los timos y engaños… En primer lugar, nos han cobrado 35$ por el visado en vez los 25$ aproximados que cobrarían desde Bangkok… Había gente muy cabreada… Por no tener información hemos pagado religiosamente… Durante el tramiteo de visado a empezado a llover como un anuncio de la incomodidad del país… Pasado al otro lado nos han metido a todos a un autobús y luego, tras un rato hemos cambiado a un minibús de los peores que he visto en mi vida… Nos han llevado primero a cambiar dinero con rate tan bajo, que yo solo he optado por cambiar 10$ para urgencias… Cruzando la calle para el puesto de cambio, he metido el pie en un charco que era en realidad un par de palmos de barro… He tenido que meter la mano para sacar la chancla y el pantalón se me ha llenado de fango… Los locales, en vez de ayudar reían y como les he respondido que vaya un país “de la sonrisa” estaban hechos, entonces se han callado y me han sacado agua para lavar los pies, las chanclas, las manos y el pantalón…
El viaje a Siem Reap, la ciudad en donde está Angkor Wat, ha sido de pesadilla, no en vano le llaman a esta vía “la carretera de las espaldas rotas” (Brokenback Road) y hemos tardado cerca de seis horas para cubrir los 100km que había que recorrer… En el camino he conocido a Horacio, un argentino 50 años que vive en Madrid y que viajaba con una tailandesa… Hemos parado a comer un rato en un restaurante de carretera que cobraba con comisión para los conductores… Paar estaba algo alucinado, pues no estaba habituado a estas cosas de los engaños del tercer mundo…
Tras algún pinchazo y un encuentro con un camión tumbado en medio de la camino, ya de noche, hemos llegado a Siem Reap y nos han llevado directamente a una guest house que ellos habían elegido… El cabreo era mortal, pero andábamos cansados y tras comprobar que no era muy cara (5$ que a mi me han dejado en 4$) y que era limpia y con cuarto de baño y TV dentro, la mayoría nos hemos quedado…
Tras ducharme y lavar la ropa, he bajado a tomarme algo y al final nos hemos juntado cuatro tipos… Hemos hablado de lo lindo y me he tomado una cerveza local… Algo tarde nos hemos ido a dormir… ¡Bienvenidos a Camboya!












Muy bien… Salgo y pregunto por algún hotel… En los alrededores solo encuentro un hotel del gobierno llamado “Myanmar Life”, que cobran carísimo y además no aceptan travellers checks. Me voy pitando y tras andar tirando del equipaje un buen rato (uno de los momentos peores y más fatigosos de este viaje), doy media vuelta empapado en sudor y vuelvo a las cercanías del aeropuerto en donde me siento en varios locales a esperar que pase el tiempo y deseando que no cerraran… A las 23:00 todo andaba cerrado y me he acercado al aeropuerto en donde he preguntado al tipo militar de la puerta si podía pasar las cuatros horas que faltaban para que el aeropuerto volviera a abrirse, sentado en unos banquitos de madera que habían alrededor de un árbol cercano… No había inconveniente y, tras un rato ha llegado un taxista que ha empezado a hablar y, tras montarme en su vehículo, me ha invitado a un café con leche en un local a unos kilómetros de allí… Luego me ha traído de nuevo y he esperado unas dos horas más a que abrieran… Unos chavales que trabajaban en el aeropuerto me han puesto un antimosquitos en el árbol, ya que me andaban poniendo a caldo todo el rato… Todo el mundo ha sido amable menos el “partido”, la burocracia y el puto gobierno… Si vuelvo a este país, será cuando este sistema se haya desplomado de forma definitiva…


Suelen llamar a gritos a sus amigos y familiares mientras te señalan con el dedo índice; entonces vienen en tropel y llenos de excitación por la novedad y notas como comentas partes de la anatomía, vestimenta y aspecto del viajero… Un poco esta bien, hasta es gracioso, pero todo el rato siendo el centro de las miradas es un grandísimo coñazo… Ellos no tienen nuestra educación. Aquí, si un niño mira fijamente a alguien, sus padres enseguida le acostumbran a que mirar de esa manera no está bien… Aquí también sienten algo parecido (me doy cuenta que hay muchas cosas en todas las culturas que son comunes y basadas en el instinto y que poco tienen que ver con lo llamado “convencional”), si tu miras a uno de la manera en que ellos te miran, también se sienten incómodos; lo que ocurre es que, en su elevadísima ignorancia y palurdismo, objetivizan al forastero despojándolo de su humanidad y no pueden sentir que lo están molestando… Algo parecido pasaría en España hace 100 años cuando un chino cruzara alguna calle madrileña…
Cuando he visto que las nubes se ponían, no me he esperado al atardecer… Me he bajado en un camión en donde también he sido el centro de manera molesta durante un buen rato… Sé que no es “políticamente correcto” decirlo, pero lo peor del día de hoy solo han sido los birmanos…








El templo a los alrededores estaba rodeado de unas afiladas pagodas muy características y originales. Hemos visitado muchos más sitios durante todo el día; pero voy solo a destacar una pequeña factoría de puros en donde trabajaban a destajo niños y Nga Phe Kyaung (Monasterio de los gatos Saltarines) un templo precioso en donde adiestran gatos para saltar por el aro…

