lunes, 16 de febrero de 2009

La villa de Huaraz

Hoy llueve en Huaraz… Estamos en época de lluvias, no lo olvidemos… Además este año tenemos a “el Niño”, con sus pródigas precipitaciones… Cuando es año de “la Niña” nos encontramos con más sequías que otra cosa…


Hemos llegado de madrugada y un tipo llamado Marcos nos ha guiado desde el bus al Hostal Gyula Inn… También nos ha señalado que mañana podríamos hacer una excursión a Chavín o a la laguna de Llanganuco… Yo quiero ir a ver las ruinas de Chavín, pero me da un poco igual a estas alturas del viaje la visita a la laguna; he visto muchas prístinos lagos y no se puede ver todo sin colapsar por cansancio…

El chico chileno, Sandor, se ha ido hoy a la excursión de la laguna (Chavín cierra los lunes) y yo me he quedado durmiendo un ratito… Después he ido a dar una vuelta a la ciudad y a Internet… A las 12:00 he quedado con Marcos para pagarle la excursión de mañana… Serán unos 30 Soles (entrada a las ruinas excluiadas), lo que no deja de ser una ganga en comparación con los precios de los autobuses de la zona…

Por la tarde llovía y me he ido a la habitación a escribir algo para el BLOG… Mañana a las 9:00 tendremos excursión a las ruinas (In Sha Allah)

domingo, 15 de febrero de 2009

Hacia Huaraz...


Temprano hemos salido y he ido a llamar a un taxi para que me acercara a la terminal… Una vez allí, he ido a comer algo a un local cercano y luego me he dispuesto a esperar… Uno de los encargados de la ventanilla me ha llamado por si quería depositar mis trastos… He aceptado porque así andaba más libre, pero he pasado las más de seis horas antes de mi partida arrellanado en un asiento leyendo a mi amigo Elías y su “Auto de Fe”… El tiempo ha pasado deliciosamente rápido y cuando se acercaba la hora estaba bien descansado…


Se acercaba una larga noche de traqueteo, pero no podría ser peor que la de Ayacucho… A mi lado en la estación, se encontraba un chico que ha resultado ser chileno y que iba a la misma destinación que yo… Su nombre era extraño: Sandor; comparado con mi “José”, era todo un poema…

La noche a Huaraz ha sido tranquila, aunque “mancillada” en ciertos momentos por una compañera de viaje que se ha empeñado, de vez en cuando, en ponerme el culo encima… Son cosas de los viajes en países como este, en donde la gente duerme sin problemas, aunque sea en la punta de un clavo… :-)

sábado, 14 de febrero de 2009

Últimas vueltas por Lima...


Últimas vueltas por Lima… Otra vez me he dirigido a La Plaza de Armas y he añadido algo más, la escondida iglesia de San Agustín…


He deambulado relajadamente por toda la zona, pero he advertido que estaba a un tiro de piedra de la Plaza de Toros… He querido verla y he cruzado el puente que lleva a la zona en donde se encuentra… Y por primera vez desde mi llegada a Lima, he visto que la zona tenía “malas vibraciones”… Un chico andaluz que encontré en Salta (Argentina), me había dicho que Lima “era complicada”, refiriéndose a la inseguridad de sus calles… Yo he caminado toda la zona central (teóricamente una de las más peligrosas) y de Miraflores, sin meterme en líos, ni en malos lugares y he podido presumir de que no me ha pasado nada, ni siquiera llamaba la atención de la gente y he pensado que este amigo andaluz era, quizás, algo exagerado… Pero ahora, la zona era algo más “extraña” que el resto… Y andando en esas, una señora me para y me pregunta que qué hago por allí, que me diera media vuelta, porque esa era zona “drogata” y me iban, con toda seguridad, a asaltar… He seguido al pie de la letra la advertencia de la señora… Me he dado media vuelta y he dejado esa visita para otro momento en que haya tomado un taxi o algo así…
Más vale ser precavido; aunque estoy convencido de más de uno y más de diez habrá llegado caminando, a través de esas calles, a la zona que quería visitar y ha vuelto sin problemas, hoy no me encontraba muy “católico” para intentarlo… Quizás sea el cansancio… En todo caso me he gustado a mí mismo haciendo caso de ese consejo gratuito… Viajando, como escalando una montaña, hay que tener más cabeza que cojones y los “rambitos” sobran…

Luego de alguna vuelta adicional por los alrededores de la Plaza Mayor, mientras caía el sol, he vuelto a la habitación… El check out del hotel es a las 11:00 y mañana tengo mi bus a Huaraz a las 21:00… Habrá un largo día, sin alojamiento, por delante… Tendré la compañía de Elías Canetti, que he empezado a releer, pero no será suficiente para la larga espera que se avecina… Así que nos hemos ido a dormir, dejando para las primeras horas de mañana el “apaño” de todo el equipaje desperdigado por la habitación…

viernes, 13 de febrero de 2009

Descansando...

Hoy ha sido un día de descanso… He salido algo solo para comer y comprar líquido, pero he dormitado la mayor parte del día… Como ha llovido algo, tampoco me he sentido muy “culpable”; pero voy viéndome algo cansado de tanto movimiento, así que, liberándome del “síndrome japonés”, que te obliga a ver todo lo que puedas en el tiempo que sea, he orbitado toda la jornada alrededor de mi habitación…


He intentado escribir algo, pero era superior a mí… La astenia me podía, así que me he dejado llevar por lo que el cuerpo me pedía…


Aún así, he planificado algo las etapas de mi viaje, dejando Iquitos, en la selva, para otra ocasión… Además en mis planes está el recorrido desde Manaos hasta Belem, en Brasil, siguiendo varios días todo el río Amazonas… Creo que tendré selva sudamericana para rato, junto con Colombia y Venezuela… Si a esto añadimos que los bosques tropicales son para mí viejísimos conocidos en Asia, cojo con menos ansiedad el deseo de ver los bosques de la zona amazónica peruana… Otra vez, en otro momento, conoceremos más a fondo esa región del país, si Dios quiere… El bosque lluvioso peruano, no se diferencia mucho del de pocos kilómetros más allá. Solo los nombres añaden individualidad y hasta algo de magia a las zonas “hermanas” amazónicas… Iquitos será otro día…

Así que hoy lo he aprovechado bastante bien… O eso creo firmemente… :-)

jueves, 12 de febrero de 2009

El Mar y las Huacas...



Hoy nos hemos dirigido hacia el Pacífico… Tras comer algo en un establecimiento cercano al hotel, he emprendido la caminata, siguiendo la Avenida Salaverry en sentido contrario al de ayer, a través de un sombreado camino central para bicicletas, pasando por la Casa de España, hasta dar, alguna hora después, a una plaza circular en donde, tras los matorrales del fondo, ya se adivinaba el mar… Y allí estaba, majestoso y enorme, el Océano Pacífico… He ido bordeando el paseo que sigue el acantilado desde donde se divisa, mucho más abajo, la playa, que anda en obras… Al final he dado con un césped agradable que dejaba ver toda la anchura de la costa limeña… Ahí me he quedado, echando alguna foto, mirando como estupefacto a la lejanía del fondo y a la de los dos brazos nublosos de los ambos lados que “vigilan” la amplia bahía de Lima…


Luego de un buen rato, me he levantado y he empezado a caminar hacia la izquierda, hacia Miraflores… Mi objetivo eran las ruinas precolombinas que se encuentran en Lima… Son un par de pirámides de adobe que se descubrieron en la ciudad escarbando algo en algunos montículos: son la Huaca Pucllana y la Huaca Huallamarca…



A la primera ha sido fácil acceder y está muy bien conservada y en restauración… Al llegar me he sentado y la he contemplado con la curiosidad debida… Nada que ver con Machu Picchu, claro está, pero no deja de ser impresionante la construcción, ya lo he dicho, en adobe, que había estado sepultada en lo que la gente del lugar creía una simple colina…


Después, tras recobrar el aliento, me he ido acercando a la segunda, la Huaca Huallamarca… Como se salía de mis mapas, he tenido que depender de preguntar por doquier, pero me he sorprendido de lo poco que la conocían los lugareños… Quizás la pronunciara mal, y he optado por preguntar por “las ruinas”, a secas… Mucha gente me mandaba a la primera, la Huaca Pucllana, más conocida para el ciudadano medio limeño… Hasta que en una de esas, voy y pregunto a un quiosquero y me señala, algo desdeñoso, que la tenía casi enfrente, a la vuelta de la esquina… He agradecido el favor y me he topado con una pirámide del mismo estilo que la otra, solo que estaba vallada y cerrada y me he tenido que conformar con verla desde fuera de la alambrada…


Cansado, he vuelto sobre mis pasos, preguntando de nuevo, hasta la Avenida Salaverry… Desde allí ha sido facilísimo dar con mi zona de alojamiento… He llegado rendido, ya que he andado bastante, y me he echado, como un tronco, sobre la cama… De nuevo TV como somnífero y dulce perdida de la consciencia como premio… He dormido profundamente, quizás demasiado, síntoma de que mi estancia en la capital me está fatigando más de lo esperado… Me va haciendo falta un poco de descanso “playero”… Pero aún nos queda Huaraz y Trujillo, con sus respectivos restos históricos, para visitar… Dejaremos el ganduleo para la playa de Máncora, días antes de mi programado paso por Ecuador hacia Colombia…

miércoles, 11 de febrero de 2009

Hola Lima...


Llegamos a Lima de madrugada… Nada más llegar, me he dirigido a la ventanilla de los billetes, para reservar uno a Huaraz… He llegado demasiado temprano y he tenido que esperar algo a que abrieran… Cuando ha llegado la chica y he despachado mi billete, el problema era el cambio, pero solo he tenido que esperar unos diez minutos para obtenerlo…


Creyendo que se podría encontrar alojamiento en las cercanías de la terminal en donde me encontraba (hay varias en Lima) me he cargado los petates y he ido arrastrándolos sin encontrar nada (parecía mi síndrome particular “de Manila”) hasta que, quizás a un par de kilómetros desde donde partí, he dado con una zona, relativamente cercana al estadio, en donde tras preguntar en un par de sitios, he dado con uno en el que me ha atendido un simpático muchacho que me ha dado una habitación para reposar mientras se desocupaba alguna más barata… No ha hecho falta mucho tiempo; apenas media hora después, me han dado una excelente habitación con baño y TV por cable (este añadido televisivo se hace muy común a partir de habitaciones de rango medio en Perú)… Tras ducharme y cambiarme de ropa, me he puesto las pilas para salir a ver la ciudad…


En mi primera estancia en la capital, he optado por visitar el centro histórico, al que he ido caminando plano en mano… Me he dado cuenta de que la “arteria” que no debía de peder y que me serviría de referencia sería la Avenida Salaverry… Desde esta calle, cercana a mi hotel, se podía llegar al centro y en días posteriores, se podría alcanzar la costa y el sector de Miraflores…


Tras algo de callejeo, pasando por la encantadora iglesia de La Merced, he dado con la Plaza San Martín y desde aquí, siguiendo la calle peatonal de Jirón de la Unión, ha sido posible llegar a la Plaza de Armas (o Plaza Mayor) y a la Catedral, que estaba cerrada para los creyentes (no para turistas, previo pago) hasta el domingo…


Me he acercado a la orilla del río Rímac y he podido apreciar todas sus zonas adyacentes, como la iglesia de Santo Domingo y todas las callejas que van bordeando la Plaza de Armas…
Cuando he empezado a notar mis huesos, por los efectos del viaje, y ya atardeciendo, me he ido acercándome, perdiéndome de vez en cuando, a la Plaza Bolognesi y, desde allí, dando con la Avenida Salaverry, he llegado a mi hotel en el crepúsculo… Me he recostado en la cama y he puesto la TV para ver las noticias españolas… Me he quedado frito en minutos… Mañana será otro día “limeño”…

martes, 10 de febrero de 2009

Hacia Lima...

Hoy he pasado el día actualizando Internet y sobre la tarde he estado leyendo a Elías Canetti en la terminal… El bus ha salido a las 21:00 de la noche…



He estado pensando en lo que escribí en el post de ayer… Hoy quisiera añadir algo a aquella entrada apuntando algunos razonamientos, como siempre bastante “heréticos” y heterodoxos más:


Hoy en día, solo algunos grupos religiosos anticapitalistas (y en ciertos casos, anticomunistas) dentro del Islam, el Cristianismo y el Budismo, se establecen VERDADERAMENTE fuera del sistema y, aunque son resueltamente acallados y difamados (especialmente Islam y Cristiandad), se mantienen firmemente luchando contra esa perversión oscurantista que aparece de vez en cuando en la historia y que hoy llamamos “modernidad” (sin tener nada de “moderno”, ya que es una vieja manipulación) o “postmodernidad”… Si leemos a Virgilio, por ejemplo, veremos como algo que nos es extrañamente familiar es centro de sus críticas… No olvides, en el caso de la Roma que quisieron reformar Julio Cesar y Augusto, cambiar la palabra “circo” por la de “espectáculos”… Compara La Meca de antes de Mahoma con la sociedad actual… Este cáncer inmoral y antihumanitario que sufrimos actualmente, NO ES ALGO DEFINITIVAMENTE ÚNICO EN LA HISTORIA, NI ALGO “MODERNO”… Es una vieja mierda que se repite periódicamente cuando las sociedades son opulentas y que no aporta felicidad ni sabiduría (solo dinero y negocio) y a la que hay que combatir aún a riesgo de perder nuestras vidas en el intento…



¿A nadie le sorprende que los dos mayores negocios del mundo son la industria de armamento y el tráfico de drogas? ¿Nadie se asombra de que antepasados de grandes próceres del mundo actual (entre ellos los mismísimos Bush y otros masones illuminati) se enriquecieron con el tráfico de drogas en otros tiempos? ¿Nadie recuerda episodios como la Guerra del Opio en China? Por favor… Pensad… Desprogramaos… Las drogas y el sexo son poderosas armas fomentadas y utilizadas desde oscuros intereses retrógrados y egoístas… Yo también fui un “moderno” que se pensó parte de la solución, no del problema… Sed filósofos humildes y austeros, no máquinas consumistas… Luchad por la liberación, no por la bestialización…


… Pero volviendo a mi periplo… El viaje a Lima a sido más confortable de lo que esperaba, dado que las comunicaciones a la capital tienen algo de mejor calidad… Nada que ver con el día de recorrido sufrido en el trayecto Cuzco-Ayacucho… Pero que nada que ver… :-)

lunes, 9 de febrero de 2009

Pateando Ayacucho...

Hoy hemos dado muchas más vueltas por Ayacucho… Tras comprar el billete para mañana por la noche salir para Lima, hemos dedicado el día a recorrer la ciudad con placer…



Ya ni me acuerdo de las fatigas para llegar hasta aquí, que habían dejado un cierto poso rencoroso contra las carreteras peruanas… En Ayacucho me he vuelto a reconciliar con Perú… Junto con Argentina y Chile (e intuyo que con México), forman el temperamento de la América hispana… Son países con una personalidad tan fuerte que solo puede esperarse de ellos una feroz resistencia antiglobalizadora… Es cierto que la MTV y la propaganda se va comiendo parte de ese genio distintivo, pero como en India, o Andalucía, se siente un gran respeto por la tradición cultural y la resistencia al “American way of life” es notoria… No digo que vayan a ganar, soy muy pesimista dada la propaganda infiltrada y soterrada en el “progresismo” mundial, sino que resisten…



Los antiamericanos “progres” del mundo no saben que, en realidad ya son sus esclavos, ya que las directrices de lo que es “moderno” o no (en las que firmemente creen), vienen desde los centros “reeducativos” de la masonería illuminati norteamericana… Desde conceptos como el control de natalidad (que solo les favorece a ellos y empobrece a los países de Hispanoamérica) con la escusa del SIDA que no quieren parar por nada en el mundo (aunque regalen, con otro propósito, condones), con el consumo material, la música preprogramada, los videoclips, el arte decadente y lo que es “cool” o no; además de lo que hay que pensar para no ser “retrogrado” (concepción esta que han conformado como sinónimo de “amante de la tradición”) que es algo que aterra, como dice Alaska, a todo modernillo que se precie… Han conseguido confundir a la mayoría con sus modas (no solo de ropa) y con sus films, noticias y movimientos musicales, manejan a la juventud (y al que quiere sentirse joven), a la que empujan a una sexualidad irresponsable y sin freno… La propaganda pone de ejemplo a los animales (por darse un barniz “naturalista”); pero ningún animal es irresponsable con su sexualidad, ni siquiera los mismos “promiscuos” bonobos, a los que dicen que nos parecemos (o deberíamos parecernos)… La mejor manera de manipular al ser humano (sobre todo joven) es con el sexo, y esto es algo que se sabe desde el principio de la historia… También con los espectáculos, el consumo y con las mentirosas ideas de que nuestro futuro es esplendoroso y vamos caminando paso a paso a un mundo mejor (no solo en tecnología, sino en avances sociales)… Un mundo mejor: Mejor para ser esclavizados, atontados y dominados… Vuelvo a remitirme a trabajos de RESISTENCIA como “Zeitgeist”, que recomiendo que todo el mundo vea…


Espero que la globalización, arma “uniformadora” principal de estas ratas que llevan el mundo, se estanque durante mucho tiempo en países como India y, ojala (aunque es más difícil), en lugares como Perú, Brasil o Argentina…

domingo, 8 de febrero de 2009

Ayacucho


El bus ha seguido, impasible el ademán, hasta nuestra destinación, parando de vez en cuando para comer o mear… A mi lado iba un peruano culto, ingeniero por más señas y de cierta extracción progresista, que ha ido explicándome cosas de la zona…



Según él, esta región tiene tan malos caminos, porque es una de las más pobres del Perú y siempre ha sido completamente olvidada de los gobiernos peruanos de cualquier color… No en vano este fue el bastión de la insurrección “senderista” durante muchos años y fue por aquí por donde la guerrilla campó a sus anchas… Aunque la orografía es muy complicada y encarecería la inversión necesaria, siempre se podría hacer un esfuerzo para mejorar en algo las infraestructuras… Estas eran las opiniones de mi compañero de viaje y yo, con el culo dolorido por el traqueteo, las apoyaba con toda mi alma…



Hemos llegado por la tarde a Ayacucho… Tras 24 horas de batidora habíamos arribado, somnolientos, a la ciudad… Seguidamente de coger los bártulos he buscado un alojamiento cercano… He dado con una pensión que, además, estaba a pocos metros de la terminal de la compañía de buses que iba a Lima, mi siguiente destino… Al fin y al cabo, ha habido suerte…



Después de depositar los trastos en la habitación y asearnos un poco, hemos salido a ver la ciudad… El centro de la ciudad estaba a un tiro de piedra y nos hemos acercado para llevarnos las primeras impresiones de la villa… Y han sido muy buenas…



La ciudad es, como las que voy viendo hasta ahora, muy “ibérica”… La Plaza Mayor está rodeada de soportales que parece trasladados piedra a piedra de alguna plaza similar extremeña o castellana… Las iglesias y conventos (hay mucha piedra religiosa en Ayacucho) son fascinantes y de un estilo incomparable con otro, dado su innegable mestizaje que solo en estas tierras puede darse… Esta ciudad fue de paso obligado entre Cuzco y el resto del virreinato y se nota sus pasados esplendores…



Los rostros son mucho más indígenas que en Arequipa, por ejemplo, y, aunque el iberismo se mezcló en costumbres y genes, parecen un poco más bolivianos que peruanos… Aún así, se ufanan de Iberia y su legado y esto es algo que me llena de un sentimiento a medio camino entre la melancolía y el orgullo… Nosotros, a pesar de la llamada “leyenda negra” trasmitida por masones e ingleses, no hemos sido peores que los incas y, concluyentemente, bastante mejores que los anglosajones… Definitivamente Perú es otra cosa diferente a Bolivia; aunque no es España, hay una parte del corazoncito que anda por allí… :-)


Luego de unas vueltas y de comer algo, ya oscureciendo, hemos vuelto a la pensión y hemos descansado como reyes…

sábado, 7 de febrero de 2009

Camino a Ayacucho...

Esta mañana he salido temprano para desayunar… luego he vuelto para estirarme un poco en la cama, pero cuando ha llegado la hora del check out, todavía andaba algo cansado… He dejado mis bártulos y he ido a una conexión a Internet a actualizar el BLOG y chequear mi correo… Cuando he vuelto, la chica de la recepción, que andaba limpiando habitaciones más, ha sido tan amable de dejarme estirarme una media hora más en la habitación, mientras venía el taxi a recogerme…



A la llegada del taxi, que he tenido que regatear otra vez hasta llegar a un precio razonable, se acabó el relax… He montado el equipaje y nos hemos dirigido a la terminal… Allí he tenido que esperar un par de horas, leyendo a Elías Canetti, hasta que, alrededor de las 17:00, el bus a salido…



Queridos amigos míos que seguís este blog de vez en cuando, tengo algo que deciros: El trayecto de Cuzco a Ayacucho es bellísimo, pero lento, pesado, peligroso e incomodísimo… Ya sabéis a lo que os atenéis si decidís recorrer este camino por tierra… Las ruedas del vehículo chirrían en las estrechas curvas de tierra, sobresaliendo apuradamente los límites de la calzada… La velocidad es de 15-20 Km/h por termino medio y el zarandeo es constante… Aún así se puede echar una cabezadita que te deja el cuello baldado ya que, cuando dormitas en la inconsciencia, la cabeza va tambaleándose como la de un perrito de de parabrisas y eso, definitivamente, deja rastros dolorosos de una tortícolis “viajera” de las peores que uno pueda echarse al cuerpo… Y yo me he metido viajes masoquistas en Sumatra, por ejemplo, atravesando la isla de norte a sur en bus… Pero nada te entrena lo suficiente para repetir una experiencia de este tipo… En el caso indonesio habían alternativas (vuelos de avión no mucho más caros que el trayecto en carromato); pero en esta travesía peruana no se puede hacer otra cosa y, ya se sabe, el destino soñado es superior a cualquier amago burgués de comodidad o rapidez… Solo espero que Ayacucho, una de las cunas de la independencia peruana, no me decepcione mucho…


De madrugada, hemos parado en Andahuaylas y, luego de esperar una hora y pico, ha llegado el bus que nos llevaría, esta vez definitivamente, a la ciudad de Ayacucho…

viernes, 6 de febrero de 2009

Vuelta a Cuzco



Regreso a Cuzco… Temprano he pillado un autobús en el que me ha tocado, junto a dos chilenos y dos uruguayos, el último asiento del carro… Parece que solo a los extranjeros nos han dado el peor sitio, el lugar ideal para sentir todos los baches del camino en su mayor esplendor… :-)



A la llegada a la terminal de buses a Quilabamba en Cuzco, lo primero que he hecho es coger un taxi a medias con los dos uruguayos y acercarme a la terminal central de bus y reservar un sitio para mañana a Ayacucho… Tendré que cambiar, de madrugada, de vehículo en el pueblecito de Andahuaylas, a mitad de camino a nuestro destino final…



Luego hemos vuelto a coger otro taxi hasta la Plaza de Armas… Allí me he despedido de la pareja y he ido a buscar alojamiento sustituto al “Loki”… He encontrado una buena habitación a buen precio y he dejado mi mochila pequeña… Luego me he encaminado al Loki Hostel, en donde, rápidamente, he recogido mis petates y los he transportado al nuevo hotel… La “room” es individual, con baño y TV cable, así que me ha valido para relajarme a modo de los rigores del peregrinaje efectuado…

Me lo he tomado con calma y tras buscar para comer y darme una vueltecita, he buscado la “paz” de mi habitación para reposar hasta mañana…

jueves, 5 de febrero de 2009

Baraka...

Por la mañana he salido echando leches del hostel, tras agradecer a la dueña su amabilidad, y he tenido que esperar un par de horas a que el tren, que me dejaría en la “hidroeléctrica”, llegara a la estación de Aguas Calientes… Cuando he subido, hemos tenido que volver a bajar y cambiar a otro departamento, ya que el vagón de parada en la hidroeléctrica era único y los que nos íbamos a bajar en ese lugar no podíamos ir dispersos por todo el convoy… Cosas de Perú… Ya lo voy “pillando”… :-)

La BARAKA de la ascensión de ayer ha continuado parte de este día… Nada más llegar al puestecito techado de después del puente, justo cuando empieza el camino de tierra, me he parado a descansar para el largo trecho que me quedaba… Allí he preguntado, agandulado como iba, por transporte hasta el pueblo… No había, pero alguien me ha dicho que un par de “gringos” (no los de la ida) tenían un vehículo todoterreno alquilado (y me han señalado un 4x4 en donde un par de “guys” trajinaban a modo) y que quizás podrían llevarme… Dicho y hecho, me he dirigido a ellos, un par de simpáticos colegas, y les he preguntado… Me han dicho que no solo a Santa Teresa, sino que podrían acercarme hasta Santa María… ¡Que suerte! Les he agradecido su amabilidad y también han montado a un par de chavales chilenos… Tras unos minutos estábamos de camino…


Después de unas horas habíamos llegado a Santa María… Me he despedido de ellos y una chica del lugar me ha llevado a un alojamiento distinto del de la otra vez que anduvimos por ahí… Tenía la ventaja de ser una habitación individual, pero la desventaja (me he dado cuenta después) de que este hospedaje formaba parte de una especie de restaurante-pub que mantenía música local, a todo trapo, hasta altas horas de la noche… aún así me he dormido sin apercibirme de cuando ha parado la “fiesta”… Cosa de la Bendición, de la Baraka, del Machu Picchu…


Y así ha transcurrido, plácidamente, nuestra noche en Santa María… Mañana volvemos a Cuzco…

miércoles, 4 de febrero de 2009

¡MACHU PICCHU!


¿Para qué gastar palabras? Aquí, en este post, prefiero dejar a las imágenes hablar por si mismas… No obstante, voy a explicar algo el cómo fue la aproximación y la bajada a la Montaña…

Por la mañana, bien temprano, tras encomendarme a San Pedro y su cactus, me he acercado a la entrada a la Montaña del Machu Picchu… El camino, de algo más de 2 kilómetros (según dicen las guías), que a mí me han parecido 500, transcurre inmisericorde hacia arriba, en un zigzag constante que te quita el aliento… Solo yo seguía ese camino, a esas horas, a pie…
De vez en cuando pasaba el autobús que acerca a la gente, más cómodamente, a la entrada de las ruinas… Yo no me he arrepentido un instante de seguir esa ruta, ya que me parecía lo más apropiado para un peregrino y, aunque solo una minoría prefiere cansar sus cuerpos para ello, he encontrado que esa es la mejor manera de apreciar el lugar y sentir las emociones que los miles (quizás millones) de personas que subieron a la cumbre sintieron…

Tras algo más de una hora (¿o han sido más dos? ¿Quién sabe? Me he olvidado consultar el reloj…) he llegado a la taquilla que recoge los tickets… He encontrado a los “gringos” de ayer que salían y tras un ratito charlando me he despedido con un “Voy a mi viaje chamánico”… Allí los he dejado, mirando como los bobos miran hacia el vacío…

Nada más dar con las ruinas, he tomado un pequeño desvío, vagamente señalizado, hacia la montaña llamada “Machu Picchu”, dejando para más tarde el ingreso a las ruinas propiamente dichas… He ascendido como un loco, me encontraba inusualmente fuerte, algo quizás debido a la proximidad del lugar…
He seguido y seguido, pero siempre había escalinatas incas esperando… Al final, he parado en un sitio especial, con “vibraciones” extraordinarias, una especie de recodo hecho por los antiguos para tomar el aliento… No andaba cansado, pero una voz interior me ha hecho apreciar que la cumbre, a pocos pasos, no era la “física”, sino la que cada cual percibe…
Tras unos instantes de profundo silencio, he bajado sobre mis pasos, encontrando a unas valientes chicas que me han preguntado si faltaba mucho… Les he respondido que dependía de ellas mismas… Han sonreído y comprendido… La cumbre no tiene un final… Han seguido lentamente la cuesta de piedras que los antiguos incas depositaron allí vaya usted a saber cuando…

En las ruinas todo era una embriaguez constante… Iba de un lado para otro parándome donde las piedras me indicaban… He tomado muchas fotos, que expongo en esta entrada de hoy, y me embelesado con la definitiva belleza de las ruinas que, por otra parte, estaban perfectamente conservadas…
Me he prometido volver, si Dios me dejaba, a recorrer el lugar y a ascender la imponente mole del Wayna Picchu cercano y su Templo de la Luna. Solo dejan pasar a esta montaña a 200 personas por la mañana y a otro tanto por la tarde. Hay que firmar una especie de contrato en el que exoneras a la organización en caso de accidente (mortal o no) y tienes que acercarte a las cuatro de la madrugada para asegurarte un lugar en la ascensión y disponer del tiempo suficiente para el resto del lugar…
Quizás merezca la pena, pero yo he preferido perderme algo más entre las calles de la ciudadela… Era lo que me pedía mi espíritu, aquí y ahora…

Tras unas horas, he salido del recinto y he emprendido la bajada… Esta vez he aprovechado los atajos incas, consistentes en una serie de empinadas escalinatas de piedra, que encuentras mientras subes y que son mucho más amigables usándolas para bajar…
En un tris, estaba frente al río que flanquea la subida a la montaña… He mirado hacia arriba y me he sorprendido con el hecho de haber subido a esa altísima cumbre perdida en la neblina y, lo más importante, con haber tenido fuerzas suficientes para hacerlo… Me encontraba fresco y sereno… ¿Cómo no atribuir a la magia de la Montaña Sagrada esas fuerzas extra para acometer la jornada?

Al llegar a Aguas Calientes estaba feliz… Machu Picchu se había grabado en el corazón y la memoria… Si Dios quiere volvería, ojala que en mucho mejor momento y circunstancias… Machu Picchu, como el Taj Mahal, son una sorpresa asombrosa cuando te topas con ellos… Ninguna imagen les puede hacer la debida justicia… Y siempre querrás volver… Tienen ganada su fama de maravillas de la humanidad…

Me he recogido muy temprano… Nada se me había perdido entre las calles del pueblo… Además necesitaba un bien merecido descanso para la vuelta de mañana…
¡Gracias a Dios (llámate Viracocha, Yahve, Allah, Ishwar, Absoluto o Nada), gracias por el Machu Picchu!